Tuesday

Dele crédito a Tato

Una excelente nota

La Nación, 30 de junio de 2002
Tato: el cómico de la Nación

Hizo reír y pensar al país, con un humor político premonitorio. Una muestra en el Centro Cultural Recoleta rescata su singular trayectoria. Aquí, la evocación de su figura y uno de sus monólogos, esccritos para él por Santiago Varela


Genio. Maestro. Un prócer. Actor cómico de la Nación. Primer monologuista diplomado del país. Periodista de primera. Gran columnista político. Capocómico. Máximo exponente del humor político. Actor de raza. Un hombre que ha hecho reír al pueblo. Gran cronista de su época. Emblema de la cultura nacional. Verdadero comunicador político... Son tantos los títulos que han definido la figura de Tato Bores que ensayar otros no le agregaría nada nuevo a su mito.

En todo caso, son esas y muchas más las definiciones que han servido para justificar una excepcional muestra retrospectiva, organizada por el Centro Cultural Recoleta, que se abrirá al público el próximo 4 de julio. Se trata de un intento por rescatar la vida y la obra de ese hombre bajito y chinchudo que supo ganarse el respeto que, por lo general, suele negársele a los actores cómicos.

Tato Bores, nacido Mauricio Tajmín Borensztein en un inquilinato de la calle Tucumán y Carlos Pellegrini, el 27 de abril 1927, no fue un gracioso del montón, y tuvo plena conciencia de eso. Desde que aterrizó en la televisión, en 1957, para debutar con su primer programa de humor político con libros de Juan Carlos Colombres (Landrú), tuvo claro que su misión en esta vida no era desaparecer con el fogonazo del chiste. Sobre esa temprana convicción, construyó un personaje, ese elegante caballero de frac y peluquín color caoba que supo condensar la lucidez del crítico y la insolencia del bufón para decir todo lo que nadie se atrevía a decir sobre la Argentina y los argentinos.

Se rodeó de los mejores libretistas y estuvo a la altura de las circuntancias, innovando siempre la estética de sus programas. Con lluvia de papelitos, sobre patines, hablando por el teléfono negro conectado a Olivos o comiendo fideos y tomando champagne, pasó más de 40 años aliviando a varias generaciones la difícil tarea de digerir la realidad.

No le faltó tela para cortar. Mientras él se afianzaba como un intérprete del tiempo que le tocaba vivir, pasaron por la Casa Rosada unos 16 presidentes y 37 ministros de Economía, y ninguno, o casi ninguno, se salvó de su ironía, como tampoco los sindicalistas, los empesarios y los mismos ciudadanos comunes que coqueteaban con la dirigencia política.

Si hoy escucháramos cualquiera de los dos mil monólogos que pronunció de memoria, notaríamos que la canción es la misma. Y en cierto modo, repasando la actualidad y viendo cómo el país se nos va de las manos, parece premonitorio aquel sketch donde Tato se convierte en el arqueólogo Helmut Strassen, un alemán que en el año 2500 comienza a investigar cómo fue que desapareció la Argentina de la faz de la Tierra. De pantalón corto y con una palita en la mano, el científico encuentra unos videos enterrados, y a partir de ellos trata de entender por qué nunca nadie le prestó atención a ese humorista llamado Tato Bores, que durante 30 años trató de abrirles los ojos a sus compatriotas.

Por todo eso, su recuerdo tiene la vigencia de las cosas elementales. Representa la risa sana, la crítica constructiva, la moral rectilínea, la intuición para comprender el presente e imaginar el futuro, la opinión responsable, el trabajo en equipo por encima de los intereses individuales y, sobre todo, la coherencia.

Pese a no tratarse de una fecha conmemorativa, esta ambiciosa muestra audiovisual no podía ser más oportuna. “En este momento, es una figura que nos sirve a todos –explica Nora Hoschbaumm, autora del proyecto y directora del centro cultural Recoleta–. Pone en su boca todo lo que nosotros sentimos, legitima el pensamiento de un gran sector de la población. Aprovechando además que tenemos mucho público joven, nos interesa fundamentalmente la idea de resaltar su figura como el modelo de un tipo talentoso que llegó a ser famoso con transparencia, trabajo y coherencia. Entendiéndolo como una personalidad que hizo de todo y que, al mismo tiempo, supo generar otros talentos. Además, con esto queremos abrir el juego e instalar la idea de que los centros culturales no son un espacio para eruditos, sino que allí toda la sociedad puede encontrarse con sus ídolos.”


Tato sin fin

Por tratarse de una figura emblemática proveniente del mundo audiovisual y no del campo de las artes plásticas, el abanico de lenguajes que ofrece la muestra es inusualmente variado y atractivo para públicos muy amplios. Prueba de eso es que en las instituciones culturales más prestigiosas del mundo se le está dando cada vez más importancia a esta clase de tributos a grandes personalidades de otros ámbitos. Así lo demuestran el éxito que tuvo la restrospectiva que el año último organizó el centro George Pompidou de París en honor al cineasta Alfred Hitchcock y, entre otras, la megamuestra sobre la actriz Mae West, que hizo el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

En este primer intento por unirse a esa tendencia, el Recoleta promete un recorrido profundo y completo sobre uno de los personajes más queridos del mundo del espectáculo.

Con la desinteresada colaboración de la familia (Berta, Alejandro, Sebastián y Marina Borensztein), una investigación a cargo de Carlos Ulanovksy y el montaje artístico de Edgardo Gímenez, la exhibición plantea un recorrido histórico y temático, a través de fotografías, videos, instalaciones, proyecciones de películas y programas de televisión, emisiones radiales, debates y mesas redondas.

Por otro lado, una vitrina exhibirá los objetos icónicos que acompañaron los sktechs de Tato. Allí estarán la famosa peluca con pelos eternamente parados (la misma que usó durante toda su carrera), el frac (que tampoco renovó, pese a la insistencia de su esposa), los patines, los platos donde comió los fideos con tuco, la hielera para el champagne, las copas, la calavera shakesperiana, entre otros objetos que le pertenecieron. Además, habrá una proyección permanente del monólogo número 2000, y versiones agigantadas –diseñadas por Edgardo Giménez– de los elementos que estarán en la vitrina.

Al término de esta emotiva excursión por los aspectos más sobresalientes de su carrera,queda la convicción de que el entrañable personaje de Tato logró vencer a la muerte. Cada domingo, cuando su ausencia se agiganta en la pantalla, todavía hay muchos que se preguntan invariablemente, ¿qué hubiera dicho Tato sobre cual o tal tema? Después de visitar estas huellas imborrables de su memoria, tal vez obtengan una respuesta. Y, en cualquier caso, coincidirán con los familiares del gran cómico, cada vez que alguien, en la calle, les pregunta con cariño cuándo vuelve Tato a la tele. Ellos siempre responden: Tato nunca se fue.

Texto Marina Gambier

Así despidieron a Tato...

La nota que publicó La Nación en ocasión del entierro de Tato Bores. Muy emotiva y a la altura del gran actor. Salió el 13 de enero de 1996.
Una íntima despedida a Tato Bores

Adiós: familiares y amigos del notable humorista estuvieron presentes en el Jardín de Paz para asistir a una sencilla y cálida ceremonia.



En un marco de estricta intimidad fueron despedidos ayer por la mañana los restos del actor Tato Bores en el cementerio privado Jardín de Paz ubicado a la altura del km.32 de la ruta Panamericana.

Los familiares y amigos más cercanos del cómico entre ellos Roberto Carnaghi Luis Brandoni y Cipe Lincovsky ingresaron al cementerio cerca de las diez y presenciaron la breve ceremonia religiosa correspondiente al rito judío a la cual -por pedido de la familia- no tuvo acceso el periodismo.

El cortejo fúnebre partió del domicilio de los Borensztein Cavia 3099 donde se realizó el velatorio desde a nteanoche. Allí se habían reunido para dar el saludo final a Tato entre otros Eladia Blázquez Leonor Benedetto Magdalena Ruíz Guiñazú Lana Montalbán Liliana Caldini Adolfo Castelo y Constancio Vigil entre otros.

Los primeros en llegar al Jardín de Paz fueron Berta su esposa sus hijos Alejandro Marina y Sebastián y la modelo Paula Siero.

También estuvieron presentes Emilio Cartoy Díaz los humoristas Pedro Saborido Omar Quiroga y el presidente de la Asociación Argentina de Actores Juan Borrás.

"Tato es el último gran monstruo cómico que pierde el país" dijo Borrás y resumió lo que a su criterio fue la vida del cómico con una frase de Lope de Vega: "La gloria más grande del hombre es ser bueno". Al ingresar al cementerio el subsecretario de Cultura de la Nación Mario O´Donnell señaló que Tato "es una figura insustituible yo tenía un gran respeto por él era un cronista político de una gran valentía con la capacidad de decir la verdad a través del humor". Otros de los asistentes al sepelio fueron el director de TV Edgardo Borda y el político radical César Jaroslavsky quien dijo: "He perdido a un gran compañero de fórmula" recordando "la forma como me aludía en sus programas"

Luis Brandoni expresó: "Es una enorme pérdida para la gente de este país Tato es un patrimonio nacional. En lo personal vengo a despedir a un gran amigo".

Al concluir la ceremonia un prolongado y emotivo abrazo unió a Roberto Carnaghi compañero de Tato durante varios ciclos televisivos con Sebastián Borensztein.

El cómico que permaneció por más de cuatro décadas en la escena del espectáculo argentino y se destacó por sus comentarios políticos a través del humor falleció el jueves por la mañana como consecuencia de un cáncer de hueso.

Lorena Ponce de León
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Un comentario


El comentario de una lectora de la revista Gente. Apareció el 21 de septiembre de 1978. Felicita a la revista por la nota que le había hecho a Bores dos semanas atrás.

Helmut Strasse






Tato%





Carta de lectores


La carta de lectores que Tato envió a La Nación el 21 de junio de 1992

Dar Fe

Señor Director: “En la carta de lector que se publicó el 17/06/92, en la cual se habla del episodio de censura previa por todos conocido, del que fui protagonista -para no crear suspenso le digo que mi nombre es Mauricio Borensztein (a.) Tato Bores-, el firmante, un escribano dice que está de acuerdo con que, `…para el pleno desarrollo de una verdadera democracia, debe existir también plena e irrestricta libertad de prensa…´, pero a continuación señala: `…pero en el caso concreto una jueza de la Nación debió recurrir a la Justicia en un recurso de amparo en salvaguardia de sus derechos individuales, también amparados por la Constitución Nacional, pues estimó que el programa por transmitirse, ya grabado, ofendía gravemente e su persona, honor, dignidad, y lesionaba su alta envestidura judicial…´.
“Posteriormente agrega: `…en dichas imágenes se vería a la jueza –caracterizada por una vedette- en actos repugnantes, indecorosos, inmorales y agraviantes, que merecen la repulsa unánime de todas las personas de bien, ello lesiona gravemente a una dama, madre, y esposa, a todo su hogar y a todo el Poder Judicial…´.
“Vaya, vaya, con este escribano… esto se llama quedar bien con las damas, las madres, los hogares y todo el Poder Judicial.
“Dice que no conoce a la señora jueza Servini de Cubría: la verdad es que no solamente puede no conocer a la señora jueza, no conoce muchas cosas.
“No conoce que la esencia de un escribano es dar fe. `Ante mi… Doy fe…´, que significa `Yo vi´, `esto es así´, `en este acto se hace entrega de tantos pesos como precio de venta de tal cosa…´, etc., etcétera.
“Y este escribano dice: `…en dichas imágenes se vería a la jueza –en actos repugnantes, indecorosos, inmorales y agraviantes…´, etc.…etcétera.
“Es decir, da fe de algo que no vio, y que dicho sea de paso, jamás se escribió, jamás se grabó, y que no existió nada más que en su imaginación de escribano, seguramente con poco trabajo (la plaza está medio parada).
“El nombre de este escribano es Clyde Rubén Ledesma. Ya saben los interesados, si quieren un escribano que de fe sin averiguar demasiado busquen su dirección en la guía, yo no se las voy a dar.
“Si quiere publicidad que publique avisos en los diarios.
“Perdono a Clyde Rubén porque yo, que soy un cholulo (pese a los años que hace que laburo, cada vez que veo mi nombre en blanco y negro siento algo especial), me imagino lo que deberá sentir Rubén cuando pegue esta carta en su álbum de recuerdos.”

Borensztein (a.) Tato Bores
Lima 1261, Capital.

Tato con bigotes

Fotos raras. Año 1974.



Curiosidades



Fuente: La Nación, 30 de junio de 2002
¿Sabía usted que...
· ... jamás Tato improvisó una sola línea? Todos sus textos estaban escritos, y aquello que no figuraba en el papel él se negaba a decirlo.
· ... Tato siempre confesó que después de cada programa se quedaba afónico por un par de días?


· ... de todos los actores de las generaciones más jóvenes el que más lo sedujo por sus condiciones fue Alfredo Casero?
· ... después de haber estudiado más de dos mil extensos monólogos en su vida, había ejercitado una memoria que le permitía recordar con facilidad unas seis mil palabras por programa?


· ... cuando sus hijos comenzaron a tener injerencia en sus programas, Tato les advirtió que había un solo sketch sobre el que no negociaría: la mesa con los fideos y el invitado?

(Textos de Carlos Ulanovsky)

Sunday

Hello Tato


Comentario publicado en Gente en 1975 en relación al espectáculo de Tato en el teatro Estrellas:

Tato Bores de campeón de rating a campeón de la boletería. Pese a que su sala del Estrellas apenas tiene 260 butacas, recaudó 90 millones m/n. en los primeros 25 días de "Hello Tato", donde el comentarista televisivo se esfuma en un strip-tease (asisitido por las enarcacejas Cristina Allende y Gogi Martin) para reaparecer metamorfoseado sucesivamente en marido acomplejado e insomne, en mosca encaramada en un pan, en el acomodador José Linterna y en showman de frac blanco, rodeado por media docena de girls que bailan, cantan, dicen y decoran el ininterrumpido, rápido y divertente show, al compás de un cuarteto que cambia camaleónicamente de ritmo (como que lo dirige Camaleón Rodríguez). Un show con sorpresas.

Tuesday

Tato y Mancera

www.laalmeja.com.ar

Thursday

1996-11 de enero-2007


Hoy se cumplen 11 años del fallecimiento de Tato Bores.


Nota que el diario La Nación publicó el día 12 de enero de 1996.

Murió un grande del humor
Tato Bores hizo reír con la política
Tato Bores con peluca cigarro y frac tres compañeros inseparables que también ayudaron a forjar un estilo inconfundible

Falleció ayer el más brillante humorista de nuestra TV que a lo largo de cuatro décadas renovó el lenguaje de la sátira política y mantuvo despierta la conciencia cívica de varias generaciones con sus ácidos monólogos.
¿Cuál Tato Bores ha muerto? ¿El hombrecito de frac de la televisión rechoncho y verborrágico que durante casi cuatro décadas obligó a los argentinos a mirarse en el espejo de sus propias contradicciones o el ser humano cálido y sensible que pasaba sus veranos en Punta del Este rodeado de sus seres queridos y a veces parecía mirar el mundo con un dejo de melancolía?
¿El monologuista brillante que renovó el lenguaje de la s tira política y mantuvo despierta la conciencia cívica de varias generaciones con su monitoreo desenfadado e irreverente de la actualidad nacional o el fino observador de la vida que prefería recluirse en su casa durante largos períodos porque sabía que el humor es una herramienta noble que no se debe malversar?
Payaso al fin Mauricio Borensztein era un cómico de raza que sabía ponerse serio. Y llenó con pareja dignidad los sucesivos destinos que la vida le fue proponiendo: el de hacer reír el de hacer pensar (casi siempre por la vía del absurdo) y el de hacer felices a quienes lo rodeaban.

El hombre del frac

Tuvo una vida artística larga y fecunda que lo llevó a transitar por incontables escenarios pero el monólogo político televisivo fue la marca que le abrió rotundamente los caminos del éxito y lo instaló para siempre en la costumbre de los argentinos.
Comenzó a contar chistes políticos en 1957 en un momento en que el género estaba en auge. Pepe Arias lo había vuelto a poner de moda con sus famosos monólogos sobre la caída de Perón presentados en 1956 en el Comedia y El Nacional.
Tato se fue abriendo paso de la mano de Landrú su primer libretista político. En 1958 cuando el gobierno de Frondizi enfrentaba una crisis de inestabilidad ministerial se presentó ante las c maras de frac para estar preparado por si le ofrecían "algún ministerio".
Ya nunca se sacó el frac que pasó a ser -como la peluca el cigarro y los anteojos- algo así como su emblema personal. Es curioso: una humorada sobre la inestabilidad fue el punto de partida de uno de los fenómenos más extraordinarios de continuidad y permanencia en el éxito que generó la televisión argentina.

Un estilo diferente

Pero más que el frac o la peluca la gran novedad de Tato Bores en la TV consistió en la creación de un nuevo lenguaje de un nuevo estilo de comunicación.
Sus monólogos eran torrentes de palabras lanzadas a increíble velocidad al punto de que el espectador tenía que esforzarse para no perder el hilo de su razonamiento. El que se distraía un segundo perdía: quedaba al margen de los chistes de la semana que iban a ser el comentario obligado en las reuniones de amigos o en las charlas de oficina.
El humor de Tato de raíz satírica se apoyaba -fundamentalmente- en su increíble dinamismo comunicacional.
Su personaje de la televisión fue creciendo vertiginosamente y terminó por adquirir una solidez casi institucional. Cambiaban los gobiernos cambiaban también sus libretistas (a Landrú lo sucedió César Bruto y después vinieron Jordán de la Cazuela Aldo Camarotta y varios más) pero Tato continuaba incólume con sus urticantes glosas semanales sobre la actualidad política.

Una voz en el teléfono

Sus ciclos televisivos se extendían generalmente de mayo a noviembre. Hasta en eso había algo de institucional en los programas de Tato. Alguien llegó a decir que en los períodos en que el país era gobernado por regímenes de facto los programas de Tato ocupaban el lugar de la Cámara de Diputados. La exageración formaba parte de la misteriosa trama de complicidades que el tiempo había ido tejiendo entre el más famoso de los cómicos de la TV y una audiencia fervorosa y mutitudinaria.
Pero el aporte de Bores a la televisión no se agotó en los monólogos. Fue precursor en muchas otras cosas: en comer ante las cámaras (recuérdense sus tallarinadas con Rodolfo Crespi) en deslizarse sobre patines en rodearse de detalles absurdos y personajes extravagantes de Ricutti a Peralta Ramos de Larrussa a Carnaghi. Sus llamadas telefónicas a la quinta presidencial de Olivos (fuesen sus ocupantes civiles o militares) se incorporaron a la mitología popular.

Tato y la censura

Su corrosivo espíritu satírico le acarreó muchas veces complicaciones y disgustos desde bombas en su domicilio hasta intrincados procesos judiciales.
Entre estos últimos el m s sonoro fue el que se puso en marcha el 11 de mayo de 1992 cuando una de las salas de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal prohibió la difusión de un fragmento del programa "Tato de América" en el que se ironizaba sobre la jueza María Servini de Cubría. El programa salió al aire pero los pasajes prohibidos fueron sustituidos por una leyenda que decía: censura judicial .
El episodio colocó a Tato en el epicentro de una ruidosa reacción de protesta contra lo que se presentaba como un típico caso de censura previa.
El cómico cosechó en ese momento incontables testimonios de afecto y solidaridad. En un multitudinario programa en el que participó gran parte de la colonia televisiva Tato arremetió contra sus censores en clave de humor. El asunto culminó en septiembre del mismo año con un fallo de la Corte que revocaba la prohibición y autorizaba la emisión de los fragmentos objetados.

Los comienzos

Nacido en Buenos Aires presumiblemente en 1925 (en los reportajes solía ocultar el dato entre bromas y veras) Mauricio Borensztein pasó parte de su infancia jugando en la plaza Lavalle. Su familia vivía en dos habitaciones en Córdoba y Libertad.
A los 18 años trabajaba como plomo de la orquesta de Luis Rolero que amenizaba los programas de Pepe Iglesias en Radio Splendid. El plomo es -ya se sabe- el que lleva los instrumentos y las partituras de los conjuntos musicales.
En los intervalos Tato contaba chistes que el grupo celebraba ruidosamente. Julio Porter y Pepe Iglesias repararon en él y al poco tiempo lo hicieron debutar ante los micrófonos.
A través de Porter se vinculó paralelamente al teatro Maipo que lo incorporó a sus elencos de revista.
En la radio su mayor éxito fue su caracterización del niño Igor un personaje que le permitía a Tato ironizar sobre sus ancestros judíos. También en las revistas del Maipo solía caricaturizar a sus paisanos una habilidad en la que competía con Adolfo Stray. Años m s tarde Tato incluiría a su clásico judío entre sus personajes de la TV.
En los años setenta cuando era ya un virtual prisionero de la TV se dio el gusto de volver al escenario del Maipo y al género de sus primeros éxitos: la revista.
En ese regreso tuvo como compañeros -en sucesivos espect culos- a Carlos Perciavalle Moria Cas n Mimí Pons Juan Verdaguer y Nélida Lobato.
Años más tarde en 1985 demostró su gran versatilidad interpretativa en "La jaula de las locas" de Jean Poiret junto a Carlos Perciavalle.
El cine no aprovechó nunca demasiado bien su talento de actor ni su vis cómica. Una de las cosas que lamentaba era no haber desarrollado una carrera cinematográfica importante. En un par de películas -"Departamento compartido" y "Amante para dos"- fue el partenaire de Alberto Olmedo. Juntos dejaron algunas secuencias regocijantes.
Por supuesto lo suyo fue la televisión. A ella le consagró -tal vez a pesar suyo- sus mejores energías. Y de la mano de ella se instaló en el mito donde la memoria agradecida de los argentinos ir a buscarlo una y otra vez.

Bartolomé de Vedia
Fuente: www.lanacion.com.ar

Wednesday

Amante para dos

Dirección y Guión: Hugo Sofovich
Fecha de Estreno: 13 de agosto de 1981
Intérpretes: Tato Bores, Alberto Olmedo,Moria Casán,Estela Molly,Carlos del Burgo, Luisa Albinoni,Cristina Allende,Valeria Pani,Arturo Satany,Délfor Medina,León Sarthié, Gloria Ugarte,Pepe Armil, Pety Castillo, Alejandra Aquino, Lía Fernández,Oscar Roy,
Gloria Gueddes,Jorge Porcel(cameo)
Equipo Técnico
Fotografía:Víctor Hugo Caula
Montaje:Eduardo López
Música:Oscar Cardozo Ocampo
Escenografía:Oscar Piruzanto
(fuente:www.cinenacional.com)



Tuesday

30 años

Sunday

Departamento compartido (fotos)

Dirección y Guión: Hugo Sofovich
Fecha de Estreno: 18 de septiembre de 1980
Intérpretes: Tato Bores,Alberto Olmedo,Graciela Alfano,Camila Perissé,César Bertrand, Ovidio Fuentes,Noemí Alan,Marcos Zucker,Adriana Gardiazábal,Augusto Larreta,Menchu Quesada,Luisa Albinoni, Arturo Bonín,Elvia Andreoli,Jorgelina Aranda,Moni Land,Ignacio Finder,Vanina Parets, Luis E. Corradi,Jorge Porcel(cameo). Fotografía :Víctor Hugo Caula. Montaje:Carlos Julio Piaggio y Eduardo López. Música: Oscar Cardozo Ocampo. Escenografía: Oscar Piruzanto (fuente: www.cinenacional.com)





Departamento compartido (más fotos)






Departamento compartido (clips)


Saturday

Cara de bragueta (otra versión)

Friday

Tato de América




En el teatro (1975)

Tato Bores ensayando una obra para el teatro Estrellas. Canciones compuestas por Jorge Schussheim, coreografía a cargo de Lía Yelin, vestuario Dalila Puzovio y orquesta dirigida por Camaleón Rodríguez. Año 1975.